Las amigas de mi hermana


Como me convencieron para montar una fiestecita en mi casa con mi hermana y las putas y borrachas de sus amigas.

Mi nombre es Saül, y vivo en un pequeño pueblo catalán. Vivo con mis padres y una hermana dos años mayor que yo. Ésta historia pasó cuando yo tenía 18 años y ella 20.

Mi padre perdió su empleo y mientras cobrava del paro tuvimos que trasladarnos a un barrio más marginal de la periferia de la capital. Allí empecé yo segundo de ESO, y mi hermana cuarto.

Mi relación con mis compañeros de clase fué más bien distante. Todos tenian su grupo y yo no encajaba con ninguno. He de decir que a mis 18 años era bastante inocente. Aún no había descubierto nada del sexo, más que la masturbación, y nunca habia tenido ninguna relación con ninguna chica. Además, tenia aspecto de poco espabilado, por lo que mis compañeros se reían bastante de mí. Unos de los que más se reían eran Marc, Paolo y Dídac. Éstos eran los ‘chulos’ de la clase, se reían de todo y de todos. Un día se me acercaron y empezaron a hablarme más amistosamente de lo normal. Les pregunté el motivo y ellos se miraron y sonrieron.

- Nos han dicho- dijo Marc, con una sonrisa malvada en la cara., que Aurora es tu hermana. ¿Por qué no nos lo decías antes?

- De..deciros qué?

- Hombre, que eras hermanos de una de las tias más putas del instituto.

- Que…que?

- Vamos, no digas que no lo sabes. Todo su grupo; Saray, Marta… A todas se las ha tirado todo el instituto. Ahora tienen a tu delicada hermanita como princesita trofeo. Aún no han dejado que nadie la desvirgue, pero por lo que cuentan, chupa pollas que es una maravilla. El lavabo del instituto es un ejemplo claro.

Yo me quedé lívido ante esas declaraciones. No os negaré que había mirado mucho a mi hermana y a sus amigas con lujuria, pero no pensaba que hicieran esas cosas…no pensaba que nadie hiciera esas cosas.

- No… no lo creo.- dije

- Que sí, que sí,- insistió Marc.- Si quieres que te lo demostremos invitanos a tu casa la próxima vez que queden su grupito en tu casa; las emborrachamos y nos las tiramos. ¿Qué te parece?

Yo no sabía que decir. Por una parte me parecía horrible lo que decían de mi hermana. Por otra parte me gustaba que me trataran como aun camarada y, para qué negarlo, tenia unas ganas de mojar impresionante. Así que les dije:

- Vale… ya os avisaré.

Y pasaron las semanas y por fin se dió la ocasión idónea. Mi hermana y sus amigas quedaron en casa para una ‘noche de chicas’ Eran cuatro: mi hermana (no lo he dicho, bajita, guapísima, rubia y con un par de tetas que debían haber inspirado pajas a medio instituto, entre los que me incluyo) Sandra (alta, delgada, y un culito apretado delicioso), Dalila ( guapísima de cara, pelirroja y con pecas y otra tetas también dignas de campeonato), y Xènia ( colombiana, alta, morena y delgada).

Mis amigos llegaron a casa cuando mis padres ya se habían ido y parecían muy contentos. Tenían dos bolsas llenas de alcohol que metieron rápidamente en la nevera. Estuvieron hablando a voces de sus conquistas hasta que mi hermana y las demás bajaron. Mi hermana se extrañó al vernos allí pero nos ignoró. Las demás, en cambio, se nos quedaron mirando.

-¿Quereis una copa,preciosas?- dijo Paolo

-¿Que teneis?

- Vino, cocacola, ron, tequila…

- Jaajaja, ¿Que os parece, chicas? dijo Sandra

Las demás accedieron encantadas. Mi hermana no quería pero la acabaron convenciendo. Nos pusimos en el sofá y en diversos sillones que tenía (mi comedor es muy grande) y empezamos a ver la tele y beber. Yo a la tercera copa ya estaba que todo me daba vueltas. Entonces es cuando Marc dijo lo de:<>

El dichoso juego consistía en ponerse un hielo en la boca e írselo pasando de boca en boca, hasta que se hacia diminuto y lo que pasaba esque se daban morreos. Nos pusimos chico-chica para que no hubieran cosas raras. En un sillón, yo con Xènia,la colombiana, que me sonreía. En el sofá: Paolo, Sandra, Dídac y Dalila. En el otro sillón Marc y mi hermana, que se apretujaban a posta el uno contra el otro. El juego lo empezó mi hermana que estaba en el extremo. Se lo pasó a Marc, gesto que aprovechó para palmearle el culo, cosa que mi hermana le sonrió, marc se lo paso a Dalila rápidamente y ella a Dídac, recreándose un poco más. Dídac se lo pasó a Sandra cuando el hielo ya se estaba acabando, con lo cual el siguiente fué un morreo en toda regla de Sandra y Paolo, que se estuvieron 20 segundos buscandose el hielo entre los dientes, a lenguetazos. Eso lo vió todo el mundo y el ambiente se fué caldeando. Cuando Xènia me lo pasó a mi me vió asustando, y también se recreo, con lo cual me vino una erección grandiosa, cosa que Xènia vió, y me sonrió.

-Va, continua!-gritó Marc.- Ahora con tu hermana.

Yo miré, como si no comprendiera. Mi hermana también parecía indignada, pero se fué ablandando con las caricias de Marc. Así que yo, con la erección aún del beso con Xènia, le pasé el hielo misnusculo ya a mi hermana.

Eso, junto al alcohol, acabó de desmadrar la cosa. El beso fué coreado con gritos y silvidos por los chicos y también por las chicas que miraban excitadas la situación. Lo siguiente fué ya ver a Marc comiéndole la boca a mi hermana. Paolo y Dídac empezaron también con las suyas y yo me quedé allí de pié, medio atontado por la situación y el alcohol. Xènia me agarró y me llevó al sofá. Allí se me sentó encima y empezó a morrearme. Mis manos no tardaron en acercarse a su culo y la situación empezó a arder. Por una lado estaba Marc encima de mi hermana, acariciandole la pierna, subiéndo cada vez mas. El alcohol la habia deshinibido y soltaba gemiditos cuando Marc no le metía la lengua. Paolo, por su parte le estaba quitando ya la camiseta a su compañera y Dídac le estaba comiendo las tetas a la suya. Ellas dos sonreian lujuriosas, así como Xènia, mientras que mi hermana, fuera de el control de sus amigas, se descontrolaba y se dejaba meter mano por todos lados.

Por mi parte, yo seguí sobando a Xènia que, sin cortarse ni un pelo, se sacó la camiseta me ofreció sus pechos, cosa que acepté gustoso y empecé a comerselos. Le fuí subiendo la falda hasta que sus braguitas y mi pantalón de chándal estuvieron en contacto. Cuando notó mi erección sonrió y su boca fué bajando. Primero por mi cuello, luego por mi barriga y finalmente… me bajó el pantalón y el calzón y se metió mi poya en su boca de un solo golpe. Yo no podía creermelo, pero con el alcohol no me importaba. Le agarré un pecho para acariciarlo y me dispuse a disfrutar. Alcé la cabeza y ví la situación. A mi derecha, Sandra y Dalila ya se la estaban chupando a Dídac y Paolo. Paolo la agarraba por la nuca y marcaba el ritmo, mientras que Dídac masturbaba a su chupadora, por debajo delpantalon. Delante mío, mi hermana ya no tenía bragas y Marc le metía el dedo, bajo la falda, mientras mi hermana se descontrolaba y gemía. Marc les hizo una seña a mis compañeros, para que distrajeran a sus compañeras, cosas que no hacia falta. Por si acaso, los dos las mantuvieron con la cabeza baja, mamando, para que no vieran que Marc se llevaba a mi hermana a la habitación.

A mio ya eso no me importaba y, sin avisar, me corrí en la cara de Xènia. Ella se apartó, sorprendida de la cantidad de sémen que solté. Pegó un gritito.

-¿Qué?- dijo Sandra alzando los ojos.- te ha sorprendido tu macho?

-Tú no podras hacer lo mismo, -avisó Paolo con una sonrisa- tú te lo tragarás todo.

Y diciendo eso le volvió a meter su polla en la boca, ésta vez haciendo él los movimientos, hasta que se corrió, gimiendo, el la boca de Sandra.

Cuando Dídac estubo a punto de correrse se levantó y dijo: las tetas!

Dalila comprendió, se puso de rodillas delante de él y le ofreció ese par de grandiosas tetas. Dídac se masturbó hasta que se corrió copiosamente sobre ellas.

Cuando la situación se calmó, las chicas oyeron unos gemidos en la habitación.

-Mierda,- dijo Sandra- ¿Dónde está Aurora?

Paolo y Dídac sonrieron. Sandra los miró, furiosos, y avanzó hacia la habitación. Allí el espactaculo era asombroso.

Mi hermana, con su suave pelo rubio estaba espatarrada en la cama, con las piernas abiertas, mientras Marc la penetraba salvajemente. Cada embestida hacía temblar la cama de matrimonio de mis padres.

-Cabron- dijo Sandra- te la estás tirando!

Paolo le vino por detrás y le dijo al oído:

-Tranquila, ya le tocaba a tu princesita recibir su tanda de polla;no me digas que no és excitante.

Marc sonreía, exultante mirándonos, mientras se follaba a mi hermana. Ella gemía como una posesa. Marc empezó a gritar más fuerte y a dalre más duro a mi hermana Hasta que de repente se paró:

-OOOOHHH….Si….- dijo Marc.- Menuda corrida.

Marc le sacó la poya y se la metió en la boca, para limpiarla. Mi hermana aún parecía inquieta.

- Te has corrido dentro?- preguntó sonriendo Paolo

- Pues sí, ésta zorra se deja,-contestó. Sandra parecia indignada. - aún tiene ganas de marcha, si os animais…

Paolo no se lo pensó dos veces y se colocó encima de mi hermana, que no dijo nada. Se la metió de un golpe y mi hermana dió un gritito. Entonces, emepezó a calvalgarla.

- Dale fuerte, que le gusta!- gritaba Marc.

La situación era tan excitante que me volví a empalmar. Xénia lo notó y me llevó al otro lado de la cama, junto a mi hermana. Como ya estaba medio desnuda sólo tube que quitarle las bragas, ponerme un condón que me dió y, mientras veía como Dídac se tiraba a Dalila de pié, mirándonos, se la metí a Xènia. Enseguida perdí el control y empecé a embestirla salvajemente. A lo que ella contestaba con risas y gemidos. A la que me descuidé había habido otro cambio de parejas, Dídac estaba a punto de correrse dentro de mi hermana, después de follarse a Dalila. Por lo visto usaban a mi hermana como cubo de esperma. Detrás, Marc follaba por la boca a Sandra y me decía:

- Venga, te toca usar a Aurora!

Yo me negué y seguí con lo mío, pero los demás insistieron. Los que no tenien una polla en la boca me recriminaron ”Va, queremos verlo.”

Xènia sonrió cuando yo estaba ya apunto de explotar y se apartó.

-Si te quieres correr, solo vas a poder usar a tu hermana

Los demás corearon la iniciativa de Xènia. Yo miré a mi hermana, desesperado, a punto de explotar. Estaba medio inconsciente, en trance de alcohol. Su pelo rubio le caía por la espalda y sus impresionantes pechos se alzaban, provocativos.

No me lo pensé dos veces. Con el pene en máxima erección, me coloqué sobre mi hermana y me dispuse a metersela donde ya se habian corrido mis otros tres amigos.

-Quítate el condón!- dijo Xènia- total, mañana le tocará tomar la pildora.

Yo le hice caso y se la metí sin condón. Empecé a metersela y ví un poco de sangre en la cama. El cabrón de Marc la había desvirgado, pero eso poco importaba ya, mi poya entró fácilmente en el húmedo, usado y agrandado agujero de mi hermana. Como un loco empecé a embestir, una y otra vez. Escuché unos gritos; Marc se estba corriendo en la boca de Sandra, y también escuché a las amigas masturbándose, entre gemidos. Me importaba bien poco. En aquellos momentos solo queria correrme. Manejé el cuerpo de mi hermana como una muñeca, la zarandeé tanto que en cada embestida mía le daba un golpe contra la pared, pero no importaba; Le dí una embestida; otra, otra; empecé un metesaca frenético hasta que por fin noté que me iba a correr. Mi hermana me miraba a los ojos, y procuraba mover la cadera para facilitar que me corriera en ella. Le dí una última estocada hasta el fondo y sentí como toda mi leche, una corrida muy abundante, le llenaba las entrañas a mi hermana. Solté tres gritos fuertísimos con mis tres descargas en mi hermana. Finalmente, me salí de ella.

Esa noche poco más pasó. Nos dormimos en esa habitación y cuando me desperté ya se había ido todos. De lo que pasó no lo volví a hablar con mi hermana hasta mucho después. Por suerte, mi amistad con Marc y los demás continuó y dió lugar a muchas más historias que os contaré en otra ocasión

FIN

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